viernes, 29 de junio de 2012

Capítulo IV: Savannah Williams.

Giró la llave dentro de la cerradura. Abrió la puerta muy despacio y se dispuso a entrar cuando... Unas botas militares negras le cortaron el paso. Levantó la cabeza y...

Una chica un poco más alta que ella, de pelo largo y liso, además de negro con mechas rojas, evitaba que avanzara. Era muy pálida, con los ojos verdes oscuros y pintados de negro. A sus labios, rojos, les acompañaba un pircing. Llevaba unas medias de rejilla rotas y el uniforme del internado, modificado a su gusto.

-¿Qué haces microbio?-preguntó la chica maleducada.

-Entrar a mi habitación.-respondió Rachel atrevida.

La chica vio que Rachel tenía la otra llave, se puso más pálida de lo que era y se apartó de la puerta.
Rachel entró y dejó las maletas a un lado. Se quedó con los ojos como platos, mirando a su alrededor.
La habitación era mucho más grande que la de St. Martina. Las paredes eran de un rojo oscuro bastante bonito, el suelo de mármol blanco, al igual que en el resto del edificio. El techo también era blanco. Las camas, separadas por un pasillo pequeño, eran de terciopelo negro. En las paredes había cuadros de ángeles de la muerte, diablos y la marca satánica. Una lámpara de  araña negra colgaba del techo. Había dos escritorios, bastante separados, con un ordenador cada uno. Los muebles eran de roble, pero estaban barnizados de negro. Había dos grandes armarios, uno de ellos abierto y excesivamente lleno de ropa. No cabía ni una prenda más. También había ropa esparcida por el suelo, toda ella negra. Había una televisión enorme de pantalla plana entre los escritorios, y un sofá enfrente de ella, pero pegado a la otra pared.
Cuando Rachel terminó de observar todo aquello se dirigió hacia la cama vacía y puso allí sus maletas. La chica, desde la otra cama, le dijo:

-Se han tenido que equivocar... Tú no deberías de estar aquí. 

-Eso mismo pienso yo, ésto es como el infierno...-dijo Rachel con cara de asco fingida.

-Muchas gracias, ¿a que mola?-preguntó la chica mostrando la habitación.

-Bueno...No está...Mal.-respondió Rachel tímida.

¿No está mal? ¿Eso es todo?-preguntó la chica enfadada.-Ven.

La desconocida le cogió del brazo y salió corriendo escaleras abajo. Rachel, sin más remedio, la siguió. Se pararon en recepción.

-¡Charlene!-gritó la chica.

-¿Sí?-respondió una anciana medio sorda.-¿Qué quieres? 

-¡Ha habido un error! ¡Han colocado a una empollona en mi habitación!-volvió a chillar para que la anciana se enterase.

-Mmm... Veamos... Se habrá confundido de habitación.-respondió Charlene.

-¡No, no se ha confundido! ¡Tiene la llave, la lla-ve!-le dijo la chica.

-¡Ah, bueno! Verás, entonces yo no puedo hacer nada... Será un problema de expediente. Si queréis solucionar algo, id a hablar con Mrs. Adams.-terminó diciendo Charlene.

La chica volvió a coger del brazo a Rachel y salió corriendo al pasillo de la derecha. Llamó a la puerta varias veces, pero no abrían. Se acercó a la puerta y escuchó atentamente.

-Sí... sí, es terrible lo que le sucedió a esa chica el mes pasado... Fue víctima de una novatada. Son cosas de críos... Al parecer la encerraron en el sótano, al día siguiente abrieron la puerta y se la encontraron muerta... Es muy trágico. Era una buena alumna... Se llamaba Laila. Celebramos una pequeña fiesta en su honor... Vale, sí, lo siento, pero de eso el  centro no se hace responsable... No es la primera vez que pasa... Te dejo, adiós. 

La llamada telefónica finalizó y la chica volvió a llamar a la puerta.

-Adelante, querida...-dijo Mrs. Adams sonriendo.

La desconocida y Rachel entraron en el despacho y se sentaron frente a Mrs. Adams.

-¿Hay algún problema?-preguntó Mrs. Adams al ver la cara de la chica.-Savannah, ¿qué ocurre? 

-Pues, que se ha debido de equivocar... Ella no puede ser mi compañera... No es... Como yo.- respondió Savannah.

-Ya, siento eso, pero... No quedan más habitaciones libres y la tuya es suficientemente grande para las dos. No ha habido ningún error. Tendréis que adaptaros... Ahora, si me disculpáis... Tengo que seguir con las llamadas.-terminó diciendo Mrs. Adams.

Savannah y Rachel salieron del despacho y se fueron a su habitación.

-Savannah...Siento esto, pero habrá que adaptarse. No hay otra solución.-le dijo Rachel.

-Tu nombre.

-Rachel Blue.-contestó.

-Savannah Williams.-le dijo la chica.-Rachel, me gusta como piensas... Habrá que adaptarse... Tú has llegado después... Adáptate tú.-le dijo seria Savannah.-Hay que cambiar tu look... Tengo una reputación que mantener... 

En el próximo capítulo conocerá a sus compañeras de clase, ¿cómo serán? ¿Cómo la tratarán? ¿Cómo le sentará el look que ha elegido Savannah para ella?

*Opinión que quiero saber de las lectoras.  ~Elegid una de las siguientes opciones:
-Me gusta la idea de que cambie su look a gótico-vintage en público, pero siga manteniendo su estilo en privado.
-Prefiero que se quede con su look clásico-empollón.
-Prefiero que cambie a gótico-vintage para siempre.
Quien tenga más puntos, será la opción elegida.
El plazo se acabará mañana por la tarde. A las 6, porque tengo que escribir el siguiente capítulo acorde con esta elección. Besos, y gracias por leer. No os podéis perder el próximo capítulo. <3

4 comentarios:

  1. Me gusta la idea de que cambie su look a gótico-vintage en público, pero siga manteniendo su estilo en privado.

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  2. Me gusta la idea de que cambie su look a gótico-vintage en público, pero siga manteniendo su estilo en privado.

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    1. Te digo lo mismo que a Catnip. Muchas gracias por tu opinión. Por ahora, esa es la opción que muchas quieren y otras, prefieren la segunda. ^^
      El lunes escribiré el 5º cap. :3

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